Vivimos en un mundo agobiado por la pobreza, el terrorismo de estado, dominado por la delincuencia y unos cuantos inútiles de corbata que por haber nacido en una clínica de primera, se ceen los dioses del mundo, no les importa un comino lo que el resto de personas que los rodean vivan y se desenvuelvan en condiciones deplorables, pues ellos creen que todos tienen sus mismas oportunidades y posibilidades, sin darse cuenta que la mayoría vive en un mundo diferente, apartado, olvidado...
Muchos hablan de revolución y otros cuantos tiemblan ante los cambios, pues están acostumbrados a ser los dueños inamovibles de la verdad, aunque están conscientes que los cambios permiten mejorar la situación socio-económica-política y cultural, pero saben que perderían su hegemonía de dominio.
Los países considerados del tercer mundo o pobres, no son mas que el reflejo de los que se consideran primer mundistas; la culpa para ello, no es del pueblo sino del grupo de inútiles que no pueden aplicar normas sociales para frenar el crecimiento desmedido de la población, por miedo a perder su puesto en algún sillón ministerial o legislativo. La solución al grave problema de desempleo, que desemboca en una crisis social, donde el denominador común es la delincuencia, tan solo es el fruto de una pobre estrategia gubernamental en políticas de control de crecimiento poblacional, un sistema educativo cada día mas pobre, pérdida de valores.
Las mentes privilegiadas de unos cuantos no alcanzan a entender que para buscar el problema y atacar el problema social, no está detrás de un escritorio, sino en las barriadas suburbanas, en las fabelas; se necesitan profesionales capacitados en desarrollo social, para que trabajen con el pueblo y encuentren la raíz del problema y sean ellos mismos quienes propongan la solución. Si lograran reducir el número de embarazos no deseados, que especialmente se registra con adolescentes, que los hogares cuyos integrantes (padres) no tengan un empleo fijo sean atendidos por el Estado en planificación familiar para que no tengan mas allá de un hijo y no como sucede en la actualidad, hay familias compuestas por 7, 8, 9 y hasta 12 miembros cuyos responsables del hogar no tienen trabajo fijo o su sueldo no cubre siquiera sus necesidades elementales que sería la alimentación.
Es momento que el Estado tome la iniciativa y regule o normalice la situación de familia, tal vez sea el momento de imitar a China y seguramente se podrá controlar, primeramente el crecimiento desmedido de la población. En segundo lugar, esto permitirá a mediano plazo reducir el desempleo y mejorar el sistema económico-social de la población.
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